¿Competentes para qué?, más allá del salón de clases

 A los clásicos de la Educación y la Filosofía:
Inevitablemente el futuro nos ha llevado a ustedes,
solo espero que ahora con mayor sentido de urgencia,
de conciencia planetaria y haciendo valer la experiencia
acumulada a través de los años. Espero que esto nos permita
entendelos, ahora si.
  negocios3

 Hace algunos días, en un encuentro de profesores, conversaban acerca de lo que ellos llaman “el tema de moda” en la educación: las competencias. Los maestros más noveles hablaban de ello muy emocionados argumentando a favor de las competencias y planteándolas como la solución a todos los problemas que tienen que ver con la calidad de la educación; los más veteranos afirmaban que no era nada nuevo, que era lo mismo de antes, solo que ahora con otros nombres.  ¿Quién tenía razón? Antes de aventurarnos a dar una respuesta, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones acerca del tema, por supuesto, con la única intención de contribuir a la discusión pedagógica.

  1. De acuerdo con Tobón  (2008) la formación basada en competencias tiene su base en el aprendizaje significativo y tiende hacia la formación humana integral, considerando a ésta como la base de todo proyecto pedagógico. Esto quiere decir que la noción de competencias va mucho más allá del simple “saber hacer” como en algunos círculos académicos se ha entendido, y es precisamente esta posición reduccionista lo que ha propiciado una serie de críticas a la introducción de las competencias en los centros escolares, pues se afirma que lo único que se quiere es  formar la mano de obra barata que el sistema capitalista requiere. Sin embargo, si analizamos la idea de la formación humana integral, nos daremos cuenta que lo que se quiere no es formar trabajadores automatizados sino personas con una formación integral (el saber conocer, saber hacer, saber Ser y el saber convivir que plantea la UNESCO) (Delors, 1997); sin duda que la formación integral incluye el desarrollo armonioso de la persona.
  2. Es bien cierto que la cuestión de las competencias no es una panacea a los problemas de la educación y que la forma en que han sido introducidas en nuestro sistema da la idea de que efectivamente parece ser una moda. Las competencias por sí solas no son nada, el mismo Tobón hace referencia a un conjunto de requerimientos para hacer posible una educación orientada a la formación basada en competencias, entre otros cita la necesidad de contar con bibliotecas convertidas en verdaderos centros de información y comunicación pedagógica, recursos tecnológicos que conecten desde su propio centro al alumnado y al conjunto de profesores con el mundo, escenarios deportivos, centros de formación para la cultura, estrategias de vinculación formativa con los centros laborales y, algo muy importante creo yo, cada escuela debe contar con un proyecto de desarrollo institucional centrado en las competencias y en el desarrollo humano integral, y por supuesto con políticas y toma de decisiones orientadas a este fín.
  3. Que las competencias sean algo más que una moda y una estrategia de formación de mano de obra para el mercado capitalista depende en mucho de nosotros los profesores pues primero hay que entender que no se trata de un saber artesanal sino de desarrollar un conjunto de conocimientos, competencias cognitivas, destrezas y actitudes que posibiliten al alumno para actuar en contextos reales, diferenciados y con distitnos niveles de complejidad; en suma y de acuerdo con Frade (2009) las competencias son un saber pensar para poder hacer, ser y vivir en sociedad. De acuerdo a lo anterior a los profesores nos corresponde mirar el desarrollo de las competencias de nuestros alumnos desde tres puntos de vista: a) su inserción en un  mercado laboral que presenta exigencias muy propias del siglo XXI (formación laboral); b) su preparación como respuesta a los requerimientos de la sociedad y para mejorar a la propia sociedad (Formación social); y c)la gestión de la autorrealización humana desde la construcción de un proyecto ético de vida (Formación humana).
  4. Lo anterior nos plantea, de entrada, un trabajo docente que exige compromiso en la acción hacia una formación de nuestros estudiantes que rebasa lo puramente académico y llega a lo que los clásicos de la educación llamaban “Educar para la vida”.
  5. ¿Nada nuevo? en cierto sentido no,  se recuperan planteamientos desde Platón y Aristóteles, pasando por otros destacados pensadores en diversas disciplinas, hasta Comenio y las grandes ideas de otros clásicos de la pedagogía como Rousseau, Pestalozzi y Decroly acerca de los fines de la educación, además de la esencia de la pedagogía del trabajo. Sin embargo estos planteamientos son retomados en el marco de un nuevo escenario y de un nuevo orden mundial. ¿Una moda?, si solo utilizamos el término de “competencias” por utilizarlo, despegado de un proyecto institucional para la formación en competencias y desviado de la formación humana integral, entonces sí lo estamos tomando como una simple moda. Hace algunos días observé la planeación de clases de una futura docente, en el rubro de  “competencia a desarrollar” decía “Que los niños cumplan con todas la actividades de la semana”, le cuestioné si eso era una competencia, me contestó que la había construido junto con su asesora. Usar el término de esta manera de verdad que solo lo estamos haciendo por estar a la moda.
  6. ¿Por qué el énfasis  en la formación de  habilidades y estrategias? Porque hasta hace algunas décadas era posible que los estudiantes almacenaran grandes cantidades de información, sin embargo en los tiempos actuales la información y el conocimiento, como afirma Frade,  se construyen y se vuelven obsoletos a la velocidad de la luz, de tal manera que es imposible almacenarlos y entonces lo que debemos desarrollar son habilidades y estrategias para aprender a procesar, seleccionar y utilizarlos. Sin embargo, debe quedar bien claro que no estamos diciendo que los contenidos o que la teoría en general no sea importante, y que sí lo sea solo el saber hacer. No. solo que la teoría por sí sola no es funcional, debe ser llevada a la acción y ser utilizada para comprender lo que pasa y lo que no pasa en la realidad y específicamente en el salón de clases.
  7. Formar personas competentes ¿para qué? No para aprenderse las capitales de los paises, memorizar, llenar planas, recitar nombres y fechas; Sí para buscar, seleccionar y utilizar información, para el análisis crítico, la indagación sistemática, la generación de conocimiento, la explicación y la argumentación, la construcción de significados, la reelaboración de información, para relacionarse con los demás, para vivir y para, como dice Delors, hacer de este mundo un lugar más vivible.
  8. A manera de conclusión, hay que decir que cuando un profesor trabaja con un enfoque basado en las competencias, ve en sus alumnos al ser humano en todas sus potencialidades: al ciudadano del mundo que ha de ser formado para contribuir al mejoramiento de la sociedad, al trabajador del futuro que ha de insertarse en un mercado laboral, a la mente que no solo almacena información sino que además desarrolla recursos cognitivos, a la persona que requiere desarrollar habilidades para relacionarse con los demás, al ser humano con su proyecto de vida que anhela (y tiene derecho a) ser feliz. Todo ello implica que el profesor ha de ver la formación del alumno mucho más allá del salón de clases, sino que debe hacerlo pensándolo fuera de él, en el escenario de la vida, de la sociedad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  • Delors, Jacques, (1997) La educación encierra un tesoro, ediciones UNESCO, México.
  • Frade Rubio, Laura (2009), Desarrollo de competencias en educación: desde preescolar hasta el bachillerato, Inteligencia educativa, México.
  • Tobón Tobón, Sergio, (2008), Formasción basada en competencias, Ecoe ediciones, Bogotá.

 Para concluir, les invito a revisar el video de una entrevista realizada a Antoni Zabala con relación a este tema y a compartir con el mundo sus comentarios y puntos de vista acerca de este apunte y del video a través de este mismo espacio.

Ojalá  sean útiles estas notas y generen un cúmulo de reflexiones que lleguen a la acción. Que así sea.

Cordialmente: José Luis Vidal Pulido.