No se vale tocar, solo ver. ¿A los cinco años?

A Frédéric Chopin
Un Gran Ejemplo de cómo la tristeza, la nostalgia y la melancolía pueden traducirse en una fuerza motivadora. Desde mi ordenador un agradecido homenaje por tu música.
  

Hace como un mes asistí a una reunión de trabajo a la ciudad de Xalapa. A unos metros de la entrada del auditorio donde  se llevaría a cabo el evento, estaba uno de los vehículos del Proyecto Vasconcelos, preperándose para entrar a él estaba un grupo de Niños de un Centro de Educación Preescolar  de la localidad con su Maestra y los instructores académicos del proyecto. Habían dispuesto de una mesa justo antes de abordar la unidad con una muestra de materiales de trabajo, todos ellos manipulables. 

 Los chicos mostraban una gran inquietud y en medio de la algarabía propia de los niños se acercaron a la mesa y atraidos por los materiales comenzaron a tocarlos y admirados hacían comentarios a los demás. Justo en este momento se escuchó la voz de la profesora y con un tono que rayaba en el grito les pidió que guardaran silencio y que hicieran una fila, indicándoles “no se vale tocar, solo ver”.

Cualquier teoría del aprendizaje o del desarrollo que revisemos nos dice que el aprendizaje del niño en sus primeros años tiene que ver con su pensamiento concreto; para poder cuestionarse, reflexionar, imaginar y generar ideas requiere tener presente el objeto y no solo para observarlo sino para entrar en interacción con él.  El objeto por sí solo frente al sujeto que aprende no sirve como mediador del aprendizaje, no es a través de un acto meramente contemplativo como se construye el conocimiento, se trata como decía Freire (1975) de una acción mediatizada por el mundo; el objeto es un instrumento cuya función es desencadenar el desarrollo cognitivo. Al respecto quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones:

  1. El primer impulso de los niños cuando están frente a un objeto es tocarlo y preguntar, dos momentos decisivos para el aprendizaje que si los evitamos es quitarles la oportunidad no solo de aprender sino de propiciar la curiosidad intelectual que es seguro que lleve al desarrollo cognitivo. Tocar el objeto es sinónimo de cuestionarse acerca de él, de apropiarselo. ¿temor de que lo vaya a romper o a maltratar? Para ello debe estar el adulto cerca de él para responder sus preguntas, para hacerle interrogantes, para explicarle de sus características. Que a veces es inevitable es muy cierto. No hay en la historia de la humanidad genio que haya conservado intactos sus juguetes. Si es el precio para el desarrollo intelectual, vale la pena.
  2. El papel del profesor (y de los padres de familia) es satisfacer las dudas de los niños, procurando ofrecer explicaciones no muy  simples ni evasivas, sino reales y que estimulen la curiosidad y sus procesos cognitivos.
  3. Muy al contrario del “no se vale tocar, solo ver” la recomendación  sería “Se vale tocar y preguntar”, y si se diera el caso de  algún niño ya “educado” para no tocar ni preguntar entonces el profesor (y padres de familia) deben invitarlo a manipular el objeto y lanzarle preguntas atractivas que despierten su interés y estimulen su expresión, reflexión y análisis.
  4. Vigotsky (2000) se ha referido (ya lo hemos dicho en otros apuntes de esta publicación) al uso de instrumentos y ha hablado de la mediación instrumental: aprender a partir del uso de objetos; de hecho hay quien afirma que la inteligencia se mide por el uso de instrumentos para resolver problemas, tomando como base el origen latino de la palabra: inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger); por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brindan para resolver un problema
  5. Cuando los niños miran un objeto inmediatamente tienen el deseo de entenderlo, y manipularlo es la mejor forma para ello. El trabajo en el aula debe incluir los contenidos dentro de situaciones naturales que impliquen el enfrentamiento del niño a tareas que se asemejen a las complejas situaciones de la vida real y ello implica la interacción de los niños con objetos reales.
  6. Evitar que los niños entren en contacto con los objetos porque los vayan a maltratar o vayan a decir algo los demás o simplemente porque creemos que no deben ser “tentones”, solo estamos mostrando nuestro lado oscuro de la enseñanza pues  “…para saber enseñar hay que saber cómo se aprende” (Fernández, 2010). Si se trata de un objeto muy delicado o peligroso para el niño hay que ayudarle con sumo cuidado a tocarlo y explicarle las razones de ello.
  7. Aún los adultos necesitamos tocar los objetos, por ejemplo: al mostrarnos una camisa o blusa no basta que nos digan que es de algodón, inmediatamente la tocamos. Aún cuando estamos en posiblidades de realizar abstracciones cuando nos enfrentamos a una situación nueva quisiéramos que nos la explicaran “con bolitas y palitos” y que nos dejaran “tocar para entenderlo mejor”.
  8. Interactuar con la realidad es la base del aprendizaje, cuestionar la realidad y recrearla para entenderla es el cuerpo, desarrollar procesos cognitivos y generar conocimiento es su expresión máxima.

 Pedir a un niño de cinco años que no toque y sólo observe es atentar en contra de su naturaleza y de su derecho a  aprender.

Ojalá y este apunte sea de utilidad. Espero puedan disponer de un momento para compartir con el mundo sus comentarios y aportaciones. Que así sea.

Cordialmente: José Luis Vidal Pulido

REFERENCIAS:

– FERNÁNDEZ BRAVO, JOSÉ ANTONIO (2010) Neurociencias y Enseñanza de la Matemática. Prólogo de algunos retos educativos, Revista Iberoamericana de Educación No.  51/3 – 25 de enero de 2010

– FREIRE, PAULO ( 1975). Pedagogía del oprimido, 1ª. ed. 16ª. imp., siglo XXI editores, México.

– VIGOTSKY, L.S., ( 2000). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, 1a. edición, editorial Crítica, Barcelona.

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¿Competentes para qué?, más allá del salón de clases

 A los clásicos de la Educación y la Filosofía:
Inevitablemente el futuro nos ha llevado a ustedes,
solo espero que ahora con mayor sentido de urgencia,
de conciencia planetaria y haciendo valer la experiencia
acumulada a través de los años. Espero que esto nos permita
entendelos, ahora si.
  negocios3

 Hace algunos días, en un encuentro de profesores, conversaban acerca de lo que ellos llaman “el tema de moda” en la educación: las competencias. Los maestros más noveles hablaban de ello muy emocionados argumentando a favor de las competencias y planteándolas como la solución a todos los problemas que tienen que ver con la calidad de la educación; los más veteranos afirmaban que no era nada nuevo, que era lo mismo de antes, solo que ahora con otros nombres.  ¿Quién tenía razón? Antes de aventurarnos a dar una respuesta, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones acerca del tema, por supuesto, con la única intención de contribuir a la discusión pedagógica.

  1. De acuerdo con Tobón  (2008) la formación basada en competencias tiene su base en el aprendizaje significativo y tiende hacia la formación humana integral, considerando a ésta como la base de todo proyecto pedagógico. Esto quiere decir que la noción de competencias va mucho más allá del simple “saber hacer” como en algunos círculos académicos se ha entendido, y es precisamente esta posición reduccionista lo que ha propiciado una serie de críticas a la introducción de las competencias en los centros escolares, pues se afirma que lo único que se quiere es  formar la mano de obra barata que el sistema capitalista requiere. Sin embargo, si analizamos la idea de la formación humana integral, nos daremos cuenta que lo que se quiere no es formar trabajadores automatizados sino personas con una formación integral (el saber conocer, saber hacer, saber Ser y el saber convivir que plantea la UNESCO) (Delors, 1997); sin duda que la formación integral incluye el desarrollo armonioso de la persona.
  2. Es bien cierto que la cuestión de las competencias no es una panacea a los problemas de la educación y que la forma en que han sido introducidas en nuestro sistema da la idea de que efectivamente parece ser una moda. Las competencias por sí solas no son nada, el mismo Tobón hace referencia a un conjunto de requerimientos para hacer posible una educación orientada a la formación basada en competencias, entre otros cita la necesidad de contar con bibliotecas convertidas en verdaderos centros de información y comunicación pedagógica, recursos tecnológicos que conecten desde su propio centro al alumnado y al conjunto de profesores con el mundo, escenarios deportivos, centros de formación para la cultura, estrategias de vinculación formativa con los centros laborales y, algo muy importante creo yo, cada escuela debe contar con un proyecto de desarrollo institucional centrado en las competencias y en el desarrollo humano integral, y por supuesto con políticas y toma de decisiones orientadas a este fín.
  3. Que las competencias sean algo más que una moda y una estrategia de formación de mano de obra para el mercado capitalista depende en mucho de nosotros los profesores pues primero hay que entender que no se trata de un saber artesanal sino de desarrollar un conjunto de conocimientos, competencias cognitivas, destrezas y actitudes que posibiliten al alumno para actuar en contextos reales, diferenciados y con distitnos niveles de complejidad; en suma y de acuerdo con Frade (2009) las competencias son un saber pensar para poder hacer, ser y vivir en sociedad. De acuerdo a lo anterior a los profesores nos corresponde mirar el desarrollo de las competencias de nuestros alumnos desde tres puntos de vista: a) su inserción en un  mercado laboral que presenta exigencias muy propias del siglo XXI (formación laboral); b) su preparación como respuesta a los requerimientos de la sociedad y para mejorar a la propia sociedad (Formación social); y c)la gestión de la autorrealización humana desde la construcción de un proyecto ético de vida (Formación humana).
  4. Lo anterior nos plantea, de entrada, un trabajo docente que exige compromiso en la acción hacia una formación de nuestros estudiantes que rebasa lo puramente académico y llega a lo que los clásicos de la educación llamaban “Educar para la vida”.
  5. ¿Nada nuevo? en cierto sentido no,  se recuperan planteamientos desde Platón y Aristóteles, pasando por otros destacados pensadores en diversas disciplinas, hasta Comenio y las grandes ideas de otros clásicos de la pedagogía como Rousseau, Pestalozzi y Decroly acerca de los fines de la educación, además de la esencia de la pedagogía del trabajo. Sin embargo estos planteamientos son retomados en el marco de un nuevo escenario y de un nuevo orden mundial. ¿Una moda?, si solo utilizamos el término de “competencias” por utilizarlo, despegado de un proyecto institucional para la formación en competencias y desviado de la formación humana integral, entonces sí lo estamos tomando como una simple moda. Hace algunos días observé la planeación de clases de una futura docente, en el rubro de  “competencia a desarrollar” decía “Que los niños cumplan con todas la actividades de la semana”, le cuestioné si eso era una competencia, me contestó que la había construido junto con su asesora. Usar el término de esta manera de verdad que solo lo estamos haciendo por estar a la moda.
  6. ¿Por qué el énfasis  en la formación de  habilidades y estrategias? Porque hasta hace algunas décadas era posible que los estudiantes almacenaran grandes cantidades de información, sin embargo en los tiempos actuales la información y el conocimiento, como afirma Frade,  se construyen y se vuelven obsoletos a la velocidad de la luz, de tal manera que es imposible almacenarlos y entonces lo que debemos desarrollar son habilidades y estrategias para aprender a procesar, seleccionar y utilizarlos. Sin embargo, debe quedar bien claro que no estamos diciendo que los contenidos o que la teoría en general no sea importante, y que sí lo sea solo el saber hacer. No. solo que la teoría por sí sola no es funcional, debe ser llevada a la acción y ser utilizada para comprender lo que pasa y lo que no pasa en la realidad y específicamente en el salón de clases.
  7. Formar personas competentes ¿para qué? No para aprenderse las capitales de los paises, memorizar, llenar planas, recitar nombres y fechas; Sí para buscar, seleccionar y utilizar información, para el análisis crítico, la indagación sistemática, la generación de conocimiento, la explicación y la argumentación, la construcción de significados, la reelaboración de información, para relacionarse con los demás, para vivir y para, como dice Delors, hacer de este mundo un lugar más vivible.
  8. A manera de conclusión, hay que decir que cuando un profesor trabaja con un enfoque basado en las competencias, ve en sus alumnos al ser humano en todas sus potencialidades: al ciudadano del mundo que ha de ser formado para contribuir al mejoramiento de la sociedad, al trabajador del futuro que ha de insertarse en un mercado laboral, a la mente que no solo almacena información sino que además desarrolla recursos cognitivos, a la persona que requiere desarrollar habilidades para relacionarse con los demás, al ser humano con su proyecto de vida que anhela (y tiene derecho a) ser feliz. Todo ello implica que el profesor ha de ver la formación del alumno mucho más allá del salón de clases, sino que debe hacerlo pensándolo fuera de él, en el escenario de la vida, de la sociedad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  • Delors, Jacques, (1997) La educación encierra un tesoro, ediciones UNESCO, México.
  • Frade Rubio, Laura (2009), Desarrollo de competencias en educación: desde preescolar hasta el bachillerato, Inteligencia educativa, México.
  • Tobón Tobón, Sergio, (2008), Formasción basada en competencias, Ecoe ediciones, Bogotá.

 Para concluir, les invito a revisar el video de una entrevista realizada a Antoni Zabala con relación a este tema y a compartir con el mundo sus comentarios y puntos de vista acerca de este apunte y del video a través de este mismo espacio.

Ojalá  sean útiles estas notas y generen un cúmulo de reflexiones que lleguen a la acción. Que así sea.

Cordialmente: José Luis Vidal Pulido.

¡Juega algo que puedas hacer tú solo! A propósito de Vigotsky

 A Ludwig Van Beethoven

¿Uraño? ¿Sordo? ¿Violento? ¡Qué genio!
la vida ha sido más hermosa por tú música;
aquél bellísimo Claro de Luna y la Novena ya ni se diga,
La vida es vida, en mucho, gracias  a genios como tú.
Desde mi banquito ¡Gracias, Maestro!

Dibujo 2Hace poco escuché a una profesora decir a su sobrino: ¡juega algo que puedas hacer tú solo!” cuando este libraba una lucha por resolver el problema que el juego de su computadora le planteaba y le solicitaba a ella su ayuda; evidentemente esta respuesta de la tía surgió casi como un “no me estés molestando”. Esta situación me hizo reflexionar sobre el aprendizaje  no solo de los niños sino de cualquier adulto y de manera casi inevitable llegué a Vigotsky. Ahora comparto con ustedes algunas de estas reflexiones:

1. ¿Qué pasa si los niños  sólo juegan algo que puedan hacer solos?  El conocimiento no es algo que se elabore exclusivamente en la individualidad, Vigotsky dice que se trata de una construcción social, es decir va más allá de la interacción del niño con el medio, se construye a partir de la interacción con los otros sujetos. Es al someter las ideas al juicio de los demás que se consolidan o se reconstruyen. Los niños, como resultado de su experiencia y de un proceso individual, elaboran sus ideas, conceptos, juicios y razonamientos, pero ello solo es una construcción parcial de la realidad; es cuando lo somete a prueba de la opinión de los demás cuando modifica y enriquece sus conocimientos.

Como resultado de su interacción con el medio y de sus procesos cognitivos los niños desarrollan no solo concepciones acerca de las cosas, también habilidades y destrezas de diverso tipo que por el momento les son útiles para resolver las situaciones a las que se enfrentan; sin embargo, cuando el medio les plantea un problema (juego, tarea escolar, actividad del hogar, situación de relación con los otros, conflictos, etc.) para el cual sus conocimientos, habilidades y actitudes desarrollados hasta el momento no les alcanzan para resolverlo con éxito, entonces no se bastan a sí mismos y requieren del otro.

Si pedimos a los niños que sólo jueguen algo que puedan hacer solos, porque no queremos que nos molesten o por evitar que se “junten” con otros niños, los estamos obligando a vivir con los recursos cognitivos desarrollados hasta el momento y los estamos privando tanto de oportunidades de desarrollo que tendrían al enfrentar situaciones que les exigen más, como de relacionarse con otros niños o adultos de los cuales podría aprender. 

2. ¿Cómo aprenden los niños?, ¡ Y los adultos! Nadie se basta a sí mismo, tanto los niños como los adultos aprendemos de los demás. El conocimiento, ha dicho Vigostky, es una construcción social, es cierto que se trata de un proceso interno de cada sujeto pero se da en un contexto sociocultural, es decir, está mediado por la relación y el intercambio con los otros. Ya Piaget ha demostrado que llega un momento en que al individuo no le alcanzan las estructuras cognitivas que ha creado para enfrentar los retos que el medio le plantea, y es cuando se produce un conflicto cognitivo que lo lleva a no saber qué hacer cuando busca otros medios para salvar la situación. En otros palabras debe salir de sí mismo y entrar en contacto con los demás.

El niño aprende de los otros, a veces por simple imitación, ve cómo lo hace el otro niño o adulto y lo hace él también, pero en otras ocasiones se trata de un auténtico aprendizaje asistido, el otro le explica cómo se hace, es decir, hay ayuda pedagógica. Recordemos las veces en que hemos aprendido con la ayuda de otros.

No es casualidad cuando el maestro organiza el trabajo en equipos y, sobre todo cuando él mismo los integra, por lo regular pone a un niño hábil con otros menos hábiles en la tarea a realizar, se trata de que aquél ayude a éstos, les explique, les asista, porque definitivamente hay cosas que solos no pueden hacer pero que con la ayuda de alguien (otro igual o mayor que él, en edad y/o en experiencia) sí lo puede hacer. A esto le llama Vigostky la zona de desarrollo próximo, si con la ayuda de alguien lo puede hacer seguro que está próximo a poder hacerlo solo.

3. ¿Con qué aprenden los niños? El niño requiere de medios para aprender, un tipo de medios son los instrumentos que le apoyan, por ejemplo, la computadora, periodico, cubos, constructos, mapas, palitos, piedras, fichas, loterias, música, etc., a esto Vigotsky le llama Mediación Instrumental; por ello se recomienda que en las aulas escolares existan todo tipo de material que pudiera servir como detonante de la reflexión y el análisis. De hecho hay quienes afirman que la inteligencia se mide por la cantidad de instrumentos que un sujeto puede utilizar para resolver un problema.

Otro tipo de medio lo constituye la relación con los demás, niños o adultos, que le puedan asistir en su aprendizaje, a esto Vigotsky le llama Mediación Social; hay cosas que los niños puede hacer solos, otras que sólo las pueden hacer con alguien que les ayude, y otras que definitivamente no la pueden hacer aún. La relación con otros como medio de aprendizaje es importante pues permite a veces completar aprendizajes, otras reafirmarlos y en otras despertar nuevas zonas de desarrollo. De ahí la importancia de no dejarlos solos en su aprendizaje, acudir a sus llamados y de que con nuestro acompañamiento los impulsemos a desarrollar otros recursos cognitivos o a afinar los ya existentes.

4. ¿Juega algo que puedas hacer tú sólo? ¿Para qué? si el aprendizaje consiste en ir enfrentando retos que cada vez estén por arriba de lo que ya saben hacer, si juegan siempre lo que ya ellos pueden hacer habrá diversión o placer pero no aprendizaje, éste va más allá de lo rutinario y tiene que ver con descubrir y desarrollar nuevas habilidades y nuevas formas de resolver la situaciones que el medio plantea.

En el aula de clase, observemos qué pasa cuando planteamos a los niños una actividad que ya manejan con facilidad y qué pasa cuando se trata de algo que les exige más porque está un poco más arriba de los recursos cognitivos o físicos que posee en ese momento. ¿En dónde aprenden realmente?

Ojalá y este apunte les sea útil y, sobre todo, que pueda propiciar la reflexión y genere ideas para trabajar en el salón de clases. Que así sea.

Me gustaría que compartieras con los lectores de estos apuntes, tus comentarios al artículo y tus experiencias. Gracias.

Cordialmente: José Luis Vidal Pulido.

La creatividad, algo más que solo “inspiración”

A VINCENT VAN GOGH

Un poco tarde, pero justicia a mi modo. ¡Uffff, que Noche Estrellada!

 Que bueno es estar en contacto de nueva cuenta con el mundo.

Si bien es cierto que los grandes creadores, en diversas manifestaciones de la cultura, reconocen las oleadas de la inspiración como un momento impulsor y decisivo en la creación de sus obras, también es cierto que la gran mayoría de ellos cuentan con características como: han leído mucho, se han enfrentado a situaciones positivas o negativas que han servido como detonantes de la creación, han intentado una y otra vez en su obra, es decir, la creatividad no ha llegado como de la nada, implica un desarrollo cognitivo más allá de lo rudimentario.

Generalmente la creatividad sienta sus bases en la infancia, el contexto sociocultural abre las puertas, la familia aporta elementos afectivos y educativos muy importantes y la escuela básica ofrece herramientas cognitivas y socioafectivas que determinan en mucho la creación; por supuesto que estas mismas instancias pueden obstaculizarla, pero en este apuntes vamos a centrarnos en aquello que la escuela y el profesor puede hacer en el aula para contribuir a formar niños creativos. Veamos:

1. ¿Así Maestro?  Frecuentemente cuando se solicita a los niños que hagan un dibujo acuden al maestro y se lo muestran solicitando su aprobación, el profesor dice: “Así está bien; no. así no; pónle ésto; quítale aquello” etc. Bien se podría decir “¿A ti te gusta? ¿Crees que se podría ver mejor? ¿Cómo? De lo que se trata es desarrollar la autonomía de los niños, que aprendar a juzgar sus productos, que dependan cada vez menos de la aprobación del profesor.Que den rienda suelta a su imaginación.

2. ¿Qué pasaría sí?… Una buena manera de impulsar la creatividad es jugar con la imaginación, llevar a los niños a pensar en posibilidades. “¿Cómo habría sido el descubrimiento de América si hubiesen existido el teléfono celular y los aviones?” Juguemos a crear esa historia. “¿Que pasaría si cada uno de nosotros fuésemos una letra del alfabeto? ¿Cómo caminaríamos? Hagámos el ejercicio. Encontremos parecidos entre las personas y las letras. “¿Qué pasaría si en lugar de tener forma cuadrada y rectangular, la mayoría de las cosas fueran circulares o triangulares?”

3. ¡Píntenlo del color que quieran! En lugar de decirles de qué color iluminar la figura o subrayar el sujeto como se estila en la mayoría de los exámenes cuando lo que se quiere es solo que los diferencien, ¿por qué no decirles que lo hagan del color que ellos quieran? que lo hagan como ellos quieran, solo que se diferencien.

4. ¿A dónde vamos de excursión? ¿Por qué no en lugar de decir “el viernes vamos a ir de excursión al campo, traen su vaso y su cepillo dental…” les preguntamos: si quieren ir de excursión, a dónde quieren ir, cuándo, qué vamos a llevar, cada quién lleva comida o cooperamos para comprarla, cómo nos organizamos, etc. Es cierto que organizándola de manera dictatorial nos llevará tal vez diez o quince minutos y de la otra forma cada cuestionamiento provocará una discusión que nos haga “perder tiempo”. La pregunta solo sería ¿en cual caso están aprendiendo más los niños? Tomar decisiones es fundamental en la creatividad.

5. ¿Y ahora qué hacemos? Plantearse y resolver problemas es pieza importante en la creatividad. Hay que llevar a los niños a identificar y plantearse problemas, ello es lo que activa el pensamiento. Hasta donde sea posible no decidir por ellos, habrá que cuestionarlos para que se planteen preguntas y vislumbren posibles respuestas. Medio grupo no trajo la tarea ¿y ahora qué hecemos? ¿Por qué es necesario hacerla?  ¿Qué dejamos de aprender si no hacemos?. Se perdió el sacapuntas de Pedrito ¿y ahora qué hacemos?…

6. Un poco de música no estaría mal.  Aprovechemos la música de Mozart para ponerla suavemente en el aula mientras se trabaja, aparte de hacer agradable el ambiente estimulará el sistema neuronal. Cierto, otro día escuchamos alguna que ellos propongan.

Sí, claro, la creatividad no solo es inspiración, al cerebro hay que darle material para que se le puedan ocurrir cosas, hay que leer, observar, conocer cosas, pensar, comunicarnos, reflexionar, imaginar, activar la mente para mirar otros horizontes. La creatividad no solo es inspiración, tiene mucho de actividad cognitiva, trabajemos en ella y después esperemos a las musas.

Para concluir este apunte me gustaría compartir con ustedes un video de Ken Robinson tan agradable como interesante por los conceptos que en él se vierten sobre la creatividad. Seguro es que arrancará sus sonrisas y generará ideas para trabajar en el aula. Dispónganse a aprender sonriendo, como creo que debería ser. Que así sea.

Espero tus comentarios sobre el apuntes y el video. Compartelos con el mundo.

Cordialmente: José Luis Vidal Pulido.